No se enseña en las universidades ni en ningún manual de política o en tratados académicos, simplemente se aprende. La diferencia entre enseñar y aprender es enorme y las nuevas tecnologías tienen una característica especial: todo se vuelve empírico y se aprende sobre la práctica y la autocrítica.
Cuando MashiRafael se metió en esta red debía seguir las normas básicas del buen “tuiteador” o “tuitiador”: No hay que cabrearse ni picarse.
El Presidente no podía caer en los errores del célebre Cachito que, gracias al surgimiento del Mashi en Twitter, pasó al ostracismo. En un principio, MashiRafael contó anécdotas de sus vacaciones en Bélgica. Seguía el libreto “tuitero” de ChávezCandanga, quien ahora usa esta herramienta solo para informar sobre su delicado tratamiento médico, porque para otros temas tiene su ‘Aló Presidente’.
En un principio Mashi se comunicó adecuadamente, con planteamientos coherentes. Hasta que comenzó a enviar mensajes propagandísticos, repletos de ironías y reiterativos. Todos sabemos que la regla en Twitter es escribir lo que realmente es necesario y puede ser de interés para los “followers” (seguidores).
Cuando se llega al nivel de la mofa, como ocurrió con Cachito, cuesta recuperarse y se pierden seguidores, pero principalmente se desperdicia una gran oportunidad para comunicar bien. Esa debe ser la razón por la cual los “tuiteros” se explayaron la semana pasada tras la visita presidencial a un hospital en Guayaquil.
Crearon “hashtags” o enlaces con nombres como MashiStyle, por la referencia al tomógrafo dañado, o el MashienlaONU, sugiriendo cambiar el nombre de un puente en Manhattan o dejar el crudo de Alaska bajo tierra.
Hay ejemplos positivos del buen uso oficial de esta herramienta. La ministra Nathalie Cely informa sobre acciones, decisiones y proyectos que piensa desarrollar. Algo similar ocurre con el Ministro de Salud que, pese a los cuestionamientos por el “licor maldito”, informó sobre sus planes para evitar que se siga consumiendo.
La diferencia entre información y propaganda es enorme. Nunca hubo réplicas radicales a los informes de los ministros citados y eso los “tuiteros” lo entienden al instante. Vean la diferencia, FP en español, una revista digital sobre temas coyunturales, refiere que la asambleísta María Paula Romo es la única ecuatoriana considerada como “tuitera” iberoamericana. Romo, según FP, es una persona que escribe sobre política ecuatoriana y los derechos de la mujer. Junto a ella están Piedad Córdoba, ex senadora colombiana, y Yoani Sánchez, la bloguera cubana.
Respetuosa sugerencia a MashiRafael: la propaganda, con toda su carga ideológica, tiene su espacio, en tanto que la comunicación siempre debe ser interesante para toda la sociedad.
@flarenasec