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jueves, 28 de abril de 2011

El legado de la Màquina de datos

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Por estos días en internet circula un obituario prematuro: el de la máquina de escribir que incluso generó el hashtag (o etiqueta en Twiiter) "RIP Typewriter" (por su nombre en inglés).

Un artículo del periódico británico The Daily Mail aseguraba que "la última fabrica en el mundo que producía estos aparatos en India" había cerrado dando fin a la era de las máquinas de escribir.
Pero la información es incorrecta.

Todavía existen fábricas en otros países como EE.UU. y China que producen tanto dispositivos manuales o mecánicos como electrónicos a un precio cercano a los US$100 dólares.

La máquina de escribir no está muerta, pero ciertamente está en sus últimos días gracias a la conveniencia de las computadoras y otros aparatos electrónicos. Su legado, sin embargo, permanece y es más grande de lo que se cree.

¿Repasamos lo que nos deja en herencia?

El teclado que hoy se utiliza en computadoras y otros dispositivos electrónicos en Occidente tuvo su origen en la primera máquina de escribir comercial, creada en 1868 por Christopher Sholes.

El inventor distribuyó las letras en orden alfabético para después descubrir que este orden era impráctico. Dada la velocidad de escritura, las letras que más se usaban en el idioma inglés se atascaban constantemente pues al presionarlas encimaban uno de los brazos mecánicos de un caracter sobre otro.

Así nació el QWERTY, que toma su nombre de las primeras siete letras que aparecen en cualquier teclado y que se convirtió en una norma que hoy aún existe tanto en teclados de computadoras como en los que son virtuales.

Y aunque la lógica indica que este orden ya no es necesario, la costumbre ha hecho que permanezca.

Pero no sólo se trata del orden de las letras. La computación moderna basa muchas de sus tradiciones en la máquina de escribir. Las teclas de "regresar un espacio", "enter", "cursor", "cortar y pegar" (para poner una liustración en una hoja en la que ya se había escrito texto), "tab" y "mayúsculas" se originaron en la máquina de escribir.

Otros usos como insertar un doble espacio al final de un párrafo o el uso de comillas rectas (") para citas textuales aún prevalecen en la escritura moderna.

Por supuesto uno de sus grandes legados es de naturaleza romántica.

Los que usábamos una máquina de escribir manual para hacer la tarea de la escuela siempre recordaremos los dedos manchados de tinta negra (y roja si la cinta tenía ambos colores), su olor, el sonido del constante golpeteo de los brazos mecánicos de cada letra al impactarse en el papel y el tener que bajar una palanca para saltar de línea.

Un error significaba una pesadilla pues había que poner corrector encima o -peor aún- escribir sobre el caracter erróneo, haciendo más relevante la equivocación.

A veces había que cargarla a clases, si el trabajo no se completaba a tiempo. Y la maquinita no era ligera.

Después llegaron las máquinas de escribir electrónicas que también generaban ruido, pero facilitaban enormemente el trabajo.

Las cintas se reemplazaron por cartuchos, algunos de los cuales incluían una muy útil banda para borrar caracteres.

En ambos casos sin embargo había que asegurarse de sacar una fotocopia si se quería conservar el material.

Más tarde aparecieron las computadoras y el uso de estas máquinas entró en un declive del que no se han recuperado.

Mientras en la década de los cincuenta se vendían más de 10 millones de estos aparatos al año, por estas fechas son sólo un par de miles.

¿Y ustedes todavía conservan alguna en el armario? ¿o la usan activamente?

Se presentó un libro sobre el acceso a información pública

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Políticos, estudiantes de periodismo y de jurisprudencia hojeaban el libro Acceso a la información pública. Instrumentos internacionales y ecuatorianos, de promoción y defensa del derecho a la información, que les fue entregado gratuitamente al ingresar al lanzamiento, que se efectuó el pasado martes en el auditorio de Fundación EL UNIVERSO.

El libro, cuyo tiraje en primera edición es de 1.000 ejemplares, es el primero de un total de cuatro títulos que se presentarán a lo largo de este año con motivo de celebrar los 90 y 15 años de Diario y Fundación EL UNIVERSO, en su orden. Esta última entidad editó el libro.

Nila Velázquez, compiladora de la obra, explicó que la importancia del libro radica en que el protagonismo lo ocupa el acceso a la información pública, un derecho complementario a la libertad de expresión y de opinión. “Para expresarnos y opinar como ciudadanos sobre la administración del Estado, derecho que tenemos, necesitamos toda información”, dijo la directora de la Fundación.

El ejercicio periodístico, según conocidos casos, se ha visto afectado porque las instituciones públicas no han revelado informaciones claves para una noticia o reportaje. “Los informes que hace Fundamedios señalan el desconcierto de los periodistas porque no reciben respuesta a sus pedidos de información, no en todos los casos, pero sí en una gran mayoría. Y esto no solamente con los periodistas sino con la ciudadanía en general”, indicó Velázquez. Es por esto que se trabajó en esta publicación, cuyo objetivo es que la ciudadanía esté al tanto en que las leyes ecuatorianas y los tratados y convenios internacionales garantizan el derecho a esa información y puedan exigirlos.

“Una ciudadanía informada es factor clave para la convivencia democrática y para el desarrollo de valores (...) en el manejo de los asuntos públicos”, se indica en la introducción del libro, que próximamente estará en las librerías locales.

Durante la presentación del libro Acceso a la información pública intervinieron Fernando Gutiérrez, defensor del Pueblo; y Pedro Valverde, quien trabajó en la selección de los textos.

“La investigación corresponde a una necesidad de conocer el derecho que todos tenemos al acceso a la información pública”, indicó Gutiérrez. Con él coincidió Valverde, quien añadió: “Con esta publicación nos aseguramos que la corrupción se minimice”.

Érika Toro y Silvia Dumme, estudiantes de Periodismo, manifestaron su satisfacción de que se realicen este tipo de trabajos porque, a sus criterios, se ratifica un importante derecho ciudadano y la obligación de los trabajadores públicos de entregar la información solicitada.

miércoles, 20 de abril de 2011

ruptura a la chilena

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Los  animales también sienten y sufren, pero yo estoy a punto de eliminar a uno.

viernes, 8 de abril de 2011